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Propósitos publicitarios de Año Nuevo

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El otro día estaba viendo la tele, no recuerdo qué. Probablemente Discovery Max, MTV o Divinity, que son los únicos canales que consiguen captar mi atención últimamente.

Para amenizar el tedioso 🙂 bloque publicitario, ahora lo que hacemos es jugar a adivinar de qué anunciantes son los spots que salen.

Y de repente, empiezan a sonar unas notas musicales y “zas” ya sabíamos de quién era ese anuncio. Y eso en publicidad pasa poco. A veces pasa y es porque nos lo han metido hasta en la sopa, otras, como este caso, es la magia de la publicidad.

No era una canción que la marca utilizara siempre, no era su gingle, no era nada asimilable a la marca pero todo se asimilaba a ella. La estética, la música, el mensaje… todo.

He de decir que yo juego con ventaja en este juego, me paso el día viendo anuncios, y por si no tengo suficiente encima los busco en internet, los comparto y leo sobre ellos en blogs de publicidad, pero la persona que estaba sentada a mi lado, sin tener vinculación con la publicidad, dijo: “es Coca Cola, ¿no?” y yo me giré y sonreí. Sí, era Coca Cola.

No voy a explayarme contando lo inmensamente bien que lo ha hecho esta marca, ni la cantidad de sombreros que me quito ante ella, lo que quiero explicar es lo que sucedió a continuación.

Después de mi reacción la persona dijo: “Tienen a los mejores publicitarios, ¿verdad?”

Y mi cara en ese momento debió descontracturarse convirtiéndome en una mezcla de Igor con Izma  la mala de “El emperador y sus Locuras”

igor2 izma

Fue una reacción natural, que automáticamente desencadenó una respuesta: “No creo, lo que tienen es  que son un buen cliente”

Y, desde ese día, mi respuesta se quedó en un rinconcito de mi cerebro y hasta hoy he estado dándole vueltas y dándome cuenta de lo cierto que es.

Evidentemente no estoy negando que los publicitarios de coca Cola sean geniales, pero ¿cuántas ideas geniales se quedan en cajones de agencias porque los clientes no se atreven?

Anunciantes: si alguna vez habéis visto un anuncio de Coca Cola y habéis pensado “yo quiero ser como ellos” por favor, es tan fácil como atreveros más. Evidentemente las cosas no son gratis, el talento se paga, pero sobre todo, nada saldrá si vosotros no os atrevéis más.

Evidentemente el posicionamiento, la imagen y la comunicación de Coca Cola, no es casualidad

El propósito para este año debería ser que todos los clientes fueran más como Coca Cola.

Y aquí el spot: 

MARCAS QUE LO HACEN MAL… O “The Importance of Being Earnest”

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Es surrealista como, a veces, acabamos hablando de cosas que parecen tan evidentes que no se puede comprender como hay gente que no las ve. Y cuando digo gente me refiero a todos los directores de marketing y comunicación que escogen ignorar de forma escandalosamente evidente a la mano que les da de comer: sus clientes.

Prefiero enfadarme pensando que realmente no lo ven y es culpa de ellos porque eso significaría que los activos son remplazables. Demos la bienvenida a la savia nueva, señores. Porque si no es así, lo que nos queda pensar es que son conscientes de los pasos que deberían seguir, pero el engranaje prehistórico de sus organizaciones no les permite adaptarse a la comunicación del siglo 21, lo cual me parece no sé cuantas mil veces peor.

La comunicación, el marketing, las relaciones, todo ha cambiado con la llegada de Internet. Y no nos engañemos, donde y cuando antes resultaba sencillísimo para las organizaciones, ahora ya no lo es. Bendigo el Power to the People. En un mercado extremadamente saturado me encanta que sea el consumidor quien decida. Que obligue a las empresas a mantenerse al día, a innovar, a contactarle por otras vías, a aportarle información que le interese. Bienvenidas acciones especiales, adiós película de 20” en bloques “extramegasúperultra” saturados. Se acabó la era zombi en la que nos tragábamos lo que nos daban, sin rechistar, porque no había otra.

Todos sabemos que, al final, lo que quieren es vender más, y aceptamos el juego. Gracias a este bombardeo comunicativo tenemos acceso gratuito a la información, al ocio, y a la mayoría de cosas de nuestro entorno. Pero,  “eh! Oye…, que acepte el juego no significa que no vayas a tener que “currártelo”, ¿vale?”

Y, por eso, me escandaliza (y si pudiera lo escribiría con mayúsculas y enfatizando cada una de las letras,  “E S C A N D A L I Z A”) ver como empresas creen que “saben más que nadie” y juegan a creerse poderosas, por encima de la gente. Dan el paso hacia el siglo 21, pero lo dan a medias. No se trata de estar en internet, en redes sociales, se trata de estar y jugar según las normas del sitio. Mis padres siempre me han enseñado una cosa: “donde fueres, haz lo que vieres”. Es verdad que las reglas se están asentando ahora, pero no puedes pretender jugar en un tablero nuevo, con las reglas arcaicas de tu comodidad.

Ya me parece… mmm ¿cómo decirlo?… ¿triste? Sí, triste es la palabra. Me parece triste que haya hecho falta que Internet revolucione el mundo para que las empresas en un falso alarde de “preocuparse por sus consumidores” empiecen a hacerles caso de verdad. ¿Qué hay de esos supuestos números de atención al cliente? ¿Mera fachada?

En fin, no quiero desviarme del tema, pero si ha hecho falta entregarle al pueblo el altavoz más grande que jamás haya tenido para que las empresas les traten bien, ¿por qué extraña razón aún hay gigantes empresariales que siguen haciéndolo mal? ¿No tiene límite su hipocresía?

Me E S C A N D A L I Z A N casos como los de Telefónica en sus redes sociales, que, me apuesto lo que queráis y sin tener los números en mano, deben tener un 60% de buzz negativo en las redes. Alucinante.

Cuando parece que dan un paso para delante. De repente dan 130 para atrás.

Tuvieron que ser grupos de Facebook como “Se me saltan las lágrimas cuando la teleoperadora es española“ los que abrieran los ojos a la compañía para dejar de subcontratar sus centros de atención al cliente al extranjero. La gente está enfadada y el coste de perder un cliente ya no es el mismo que era. Porque ahora cuando un cliente está enfadado, tiene VOZ. Y eso ya son palabras mayores. Queremos que nuestros interlocutores sepan de lo que estamos hablando.

Ahora lanzan capítulos de contenido “cachondo” que “mola”. No lo vamos a negar. Pero lo que podría resultar una gran acción de Branded Content se transforma en un foco de conflicto para la marca, que ve como los comentarios del video en Facebook se acumulan con insultos, críticas y odio.

Y no me sorprende por varias razones:

-En el 1004, siguen sin saber resolver los problemas que ocasiona la marca a los clientes.

-En Facebook los comentarios con preguntas y críticas son ignorados de forma deliberada.

-Las herramientas de reclamación de la empresa están en un eterno “error del sistema”.

error

-Las demás herramientas online para reclamar, son, también, ignoradas.

-Los community manager no tienen poder real de respuesta. Tienen que pasar 900 filtros antes de contestar. Las conversaciones se eternizan o caen en el olvido.

Movistar, por favor. Antes de ponerte a generar contenido afín a tu target, P O R   F A V O R, soluciona tu modelo de negocio. O al menos, si quieres “vendernos la moto” de que te preocupas por nosotros como bien nos dice la chica de tu contestador cada vez que te llamamos, o cada vez que después de llamarte nos lanzas un test de satisfacción con la atención recibida, al menos, que sea de verdad.

Y si no, pregúntale a Nespresso por qué tiene un 80% de índice de “extrema satisfacción”.

Pero bueno, Movistar,  al final, esto es el mismo cuento de siempre: “Mal de muchos consuelo de tontos” igual te consuela saber que no eres el único que lo está haciendo mal.

Como diría Oscar Wilde, el mundo 2.0 es un gran ejemplo de “The Importance of Being Earnest”.

Marcas que lo hacen bien (2): Estrella Damm… o cómo ….

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Ayer de repente, muchísimas personas colgaron el mismo video en sus redes sociales:

http://www.youtube.com/watch?v=azpxHbUyuOw

Evidentemente, que eso pase quiere decir que algo está pasando… y francamente creo que lo que está pasando es que han sabido hacerlo muy muy bien…

Podríamos hablar de…

Estrella Damm… o cómo conseguir adelantarse un mes al verano y que se hable de tu marca en pleno San Miguel Primavera Sound.

Estrella Damm… o cómo robarle la exclusiva de las estaciones a los calendarios, a Vivaldi o al Corte Inglés.

Estrella Damm… o cómo conseguir que todos deseen vivir los momentos que reflejas en tu spot.

Estrella Damm… o cómo hacer que hablen de ti sin necesidad de mandar al cuerno toda tu reputación de marca.

Estrella Damm… o cómo lograr que la gente crea que llevas ahí toda la vida decidiendo que empieza el verano  y sólo haga 4 años.

Estrella Damm… o cómo hacer una prescripción maravillosa del Mediterráneo.

Estrella Damm… o cómo convertir en pegadizas todas las canciones que escogen.

Estrella Damm… o cómo hacer que lo máximo negativo que digan de ti es que te repites.

Estrella Damm… o cómo conseguir que la gente vea tu anuncio y sepa que es tuyo.

Estrella Damm… o cómo conseguir que la gente vea tu anuncio para poder opinar, sin que tenga que ser ridículo.

En fin. Minipunto positivo para Estrella Damm.

Cuando las Marcas lo hacen bien

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Hace poco me apunté a TRND. Ellos se definen como la comunidad de marketing participativo más grande de Europa, pero ¿en qué consiste?

Te apuntas a TRND y las marcas ofrecen proyectos. Si encajas y les convences te mandan producto para que lo pruebes y lo hagas probar entre conocidos y amistades.

Y así es como me vi metida en un proyecto de Compeed. Me han mandado mogollón de producto para que lo distribuya entre amigos y lo pruebe yo misma.

A cambio sólo tengo que pasarles informes del feedback que obtenga y de las opiniones.

Ayer, distribuí entre mis copañeros de trabajo y amigos.

Ahora todos vamos a probar el producto y a ver qué tal.

 

La cuestión importante es que me parece una buenísima manera de interacción de la marca con los usuarios. Considero que se genera una experiencia absolutamente positiva. la marca siempre va por delante, sin intentar colártela. Te ofrece su producto. Lo pruebas y le das tu feedback, sea cual sea. Transparencia ante todo. Y yo como usuaria lo hago porque quiero, porque yo me he apuntado a ese estudio. Porque estoy positiva y proactiva a la marca.

 

sin duda, las marcas que escojan este tipo de acciones para acercarse al consumidor y conocer sus opiniones son marcas que lo están haciendo bien. Así Sí.

 

Bien por Compeed. Ahora esperemos que su producto funcione.

Esta barra es mía.

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8 am. Hora punta en el metro.

Deduzco que la oferta televisiva nocturna del momento debe ser una cosa increíble, tanto que engancha hasta altas horas de la madrugada…

Porque si no, no me explico por qué la gente está por la mañana en el vagón del metro estirada por todas partes como si se tratase del salón de su casa.

O eso, o es que realmente sienten una atracción sexual imposible de controlar por los elementos de forma alargada y tubular.

POR FAVOR, SEÑORES Y SEÑORAS QUE SE ESTIRAN Y SE AGARRAN A LAS BARRAS DEL METRO COMO SI ESTUVIESEN FORNICANDO CON ELLAS.

LOS DEMÁS TAMBIÉN TENEMOS DERECHO A COGER(NOS).

Basta ya!

Infoxicación viral.

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Cada vez me encuentro con más gente que confiesa a regañadientes que todo el mundillo digital (que se ha puesto híper de moda) le tiene más bien harto. Y no me extraña nada, la verdad. No puedo decir que esté harta de lo digital, porque me parece un avance tecnológico brutal. Me gustan internet, las redes sociales, los blogs y los foros. Creo que, de hecho, lo digital ha abierto la puerta mágica que parecía que distanciaba a las marcas de los consumidores, dando paso a la hipocresía más absoluta, pero logrando que, al fin, se haga caso de las quejas que antes caían en el saco roto de las centralitas de atención al cliente.

Siempre he dicho que me encanta el power to the people. Antes pasábamos de los consumidores, porque total, ¿quién iba a saber qué no les hemos hecho ni caso? ¿Sus familiares? Bah! Pero ahora… ahora tienen un arma que nos puede perjudicar mucho como marca, toda la imagen y prestigio pueden irse a la mierda en un santiamén como se nos ocurra descuidar a nuestros consumidores. Internet es su herramienta, su voz, su arma. Y hasta ahí me alegro. Que ya tocaba. Que nos hagan caso las marcas. Que nosotros seamos quienes tengamos el poder, me gusta.

Entonces, parece que de repente alguien se da cuenta de que quien no está en internet, no es nadie. Y hasta ahí 100% de acuerdo.

Y luego llegan las redes sociales. Y es ahí cuando todos nos volvemos tontos. Yo incluida. Primero saciamos nuestra ansia de egocentrismo, de repente nos da igual publicar de forma abierta todos y cada uno de nuestros datos personales (“hola, sí, pase, pase y venga a robarme a mi casa, que tengo tres ordenadores 500 bolsos y vivo en la calle de al lado, pero es que encima estoy de vacaciones!¡Así que disfrútelo usted, que yo no puedo!”) Y después llegó lo más surrealista de todo: ¿Cuántas veces hemos odiado ir a casa de alguien y que nos sacase los álbumes de fotos? ¿Cuántas veces hemos querido morir por ello? Y ahora podríamos pasar 9.223 horas y media al día espiando fotos de conocidos, familiares, amigos, e incluso desconocidos. Qué razón tenía Aquarius, el ser humano es extraordinario.

Y cuando parecía que ya controlábamos Facebook (de Tuenti me niego a hablar) de repente empieza a coger fuerza Twitter. Y hostia! Como mola esto no? Me flipa.. vaya… una red social en la que puedo hablar como si me hubiera comido la enciclopedia Larousse y decir las gilipolleces más históricas que se han leído jamás no?

NO PUEDO CON TWITTER.

¿Pero esto que es? Alguien habla en su vida real como lo hace en twitter? Bueno, sí, algún listillo hay por el mundo.. Pero es que vamos.. en Twitter la peña se transforma! Enfin, me supera, no puedo.

Total, que encima, me toca vivir la parte relacionada con la publicidad de todo esto, que es cuando a una marca le entra envidia de ver que otra está en redes sociales (porque ahora es lo más de internet, además de los blogs, ya no hay nada más importante en el mundo) y ella también quiere! “MAMÁAAAAAA YO TAMBIÉEEEEEEN”

Y, lo siento si a alguien no le gusta, pero, ahí difiero, no todas las marcas tienen que tener redes sociales. Igual que sí que deben tener web y estar en internet. Creo que no todas deben interactuar de forma abierta con sus consumidores.

  1. Porque no saben
  2. Porque no tienen nada que aportar
  3. porque podrían solventarlo via e-mail.
  4. Porque no se dan cuenta que ahora que todas las marcas están dentro, NOS SATURAN y HACEN QUE NOS QUERAMOS IR A OTRO LADO. PORQUE NOS MOLESTAN! y la gracia es que encima no quieren regalar nada, quieren que sus consumidores se hagan fans de sus páginas y participen en su aplicaciones, por amor al arte. Y esto igual, al inicio de las redes sociales, sí que funcionaba, cuando había dos marcas y media  y una ofrecía un juego. Pero en cuanto entraron las envidietas, y se metieron todas a presión. O REGALAS ALGO o te olvidas! (a parte de que no entiendo que ahora lo único que quieren son fans fans y fans y viraliza viraliza viraliza! que me cueste poquísimo y todo el mundo hable!!) Asco.

Enfin, algo lamentable lo que llegan a hacer las marcas. Pero más allá de las marcas, lo que más que alucina, es la obsesión que ha cogido la gente por hacerlo todo a través de Twitter. ¡Y yo que me quería quitar!

De verdad que lo he intentado, he intentado comentar un evento al que he asistido a la vez que intentaba enterarme de las cosas, pero mientras twiteo me pierdo la mitad de las cosas, bueno… pero, qué más da? Si total ya me las he dado de que estoy allí, como molo, la gente es súper pringada, yo estoy aquí y hago ver que esto mola muchísimo…. Aunque sea un churro…

Puaj.

Pero lo que más me flipa es que el otro día entré en Twitter, porque una amiga me comentó que se había liado un poco el tema con el programa “quién quiere casarse conmi hijo? Y un hashtag que había publicado hematocrítico. Y yo… emmm? Hola? Si vale, no entiendo nada… creo que debo ponerme al día porque no sé ni de qué me hablas… y entré y descubrí que se montan reales guerras en Twitter, como si la vida fuese en ello de mucha gente. Y entonces es cuando me doy cuenta de lo ridículo que es todo esto.

El hashtag #trospido de @hematocritico super picado con el canal de la tele que se lo ha apropiado.

El twit de Vigalondo sobre el Holocausto http://www.nachovigalondo.com/ que le hace publicar un post en el que lo deja todo. Pero ha armado un revuelo de pelotas, y la gente se lo ha tomado tan en serio que casi se lo meriendan, pero es que le siguen más de 172 mil personas.

Y yo sin enterarme.¿¿ Alguién me cuenta como sigo viva con todo lo que ha pasado y yo ajena al mundo?

¿Hola? ¿Estamos todos locos? Debe ser porque además de Twitter hay mundo ahí fuera, vaya, uff casi me olvido. Espero que no se le olvide a mucha gente, ui, creo que ya es tarde…

Evidentemente que soy muy libre de no participar de todo eso. Pero bueno, a mi pesar, el futuro de mi profesión, aunque yo no esté de acuerdo, se inclina por ahí, así que debo mantenerme medio al día (sin pasarme que me agobio) por eso, quiero expresar mi desacuerdo absoluto con la obsesión enfermiza que hay para con las redes sociales. Quiero dejar claro, que me encanta la gente que decide tirar el ratón y el ordenador en cuanto sale de la oficina y sale de cañas, o simplemente a respirar. Porque señoras y señores, aunque internet nos facilita la vida, no podemos olvidarnos de vivirla.

Cada vez conozco más gente que me dice lo poco que le gusta esto o la poca gracia que le hace, que cierran perfiles, borran álbumes, y dejan el móvil guardado mientras quedamos. Y yo ME ALEGRO TANTO TANTO, que cada vez me repele más Twitter y todo su mundo paralelo que, sinceramente, paso de que me engulla. Porque, no da respiro, si tratas de seguir las actualizaciones durante un simple cuarto de hora acabas infoxicada. (NO PUEDE HABER MÁS INFORMACIÓN AL SEGUNDO EN NINGÚN LADO) Porque cuando no hay caza de brujas a Vigalondo, se la inventan con hashtags inútiles sobre películas o gilipolleces varias, para pasar la tarde. Y yo me pregunto si no preferirán ver el sol… o respirar, o escuchar a los pájaros de verdad, esos que están en las ramas de los árboles….

Y en un mundo en el que la gente habla raro, se expone demasiado, y en que los blogueros son los nuevos referentes (o ¿dioses?). Prefiero, con cautela, irme apartando, lo que mi profesión me deje. Porque en ese mundo de obsesión por el twit y por la viralización.. es cuando suceden cosas como la de Loewe.

En cambio, siempre podré decir, que no me fui sin intentarlo. Qué mejor caso que el de la campaña de Loewe que tanto me gusta… gracias a ellos siempre podré decir, que hice seguimiento en Twitter y pude ver qué reacciones hubo y que gracias a eso formé un grupo: https://www.facebook.com/YoTambienLlevoUnBolsoEnLaCabeza (con mi compi de curro) que ha obtenido 598 fans (no pensábamos que pasaríamos de 30) y del que he sido Community Manager (la súper profesión más buscada y valorada del momento). Ehhhhhh!! Molo o no molo?? Pues los que molan son esos 598 fans.. que sin pedirles nada se han divertido con nosotros y se han hecho fotos con sus bolsos en la cabeza.

Pero aun así mis reflexiones, gracias a Dios, están claras en mi cabeza:

  1. La gente sólo hace cosas en redes sociales cuando le aportas algo, cosa que muchas marcas no hacen. Por eso muchas marcas no deben estar. Porque una cosa es un grupo que refleja en sentimiento y pensamiento de mucha gente y otra es una marca, que no aporte nada de nada.
  2. La obsesión por lo online, me puede, y, por suerte, soy cada día más consciente del siguiente punto:
  3. Hay vida fuera. Y es real.

Espero que vosotros también. ¡No dejéis que os consuma!

Login(@yonamh), #loewe y …. avalancha de twits!

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Hace ya días que experimento una sensación extraña. Han pasado muchísimas cosas y es como si sintiera una fuerza mayor que me obliga a expresar mi opinión sobre alguna de ellas. Por norma general tengo muy claro que a veces es mejor callarse ciertas cosas, pero parece que las opiniones se acumulan y llega un momento en que necesitan salir a la luz.

Cuando llega el día en que te levantas con una sensación de querer pararte y de necesitar que el mundo se pare contigo, ese día sabes que algo va mal. Y algo va mal, porque el mundo, no se parará. Y si tú decides hacerlo, vas a perder el tren. La cuestión es sopesar si compensa seguir montado en un tren que no sabes donde te lleva.

Todo pasa hace escasas semanas, concretamente el 14 de marzo. Ese día en que una marca de prestigio absoluto, Loewe, decide lanzar un video a la comunidad online que desata una de las mayores polémicas que saltan de lo online a lo offline de forma vertiginosa.

POR FIN! Algo interesante que me hace que merezca la pena abrir el Twitter! (este es un tema a parte digno de otro post, a ver cuando me pongo…)

Login(@yonamh), #loewe y …. avalancha de twits!

Perlas. Auténticos insultos, mofas, ridiculizaciones, chistes… lo primero que me viene a la cabeza:

 “Loewe, ¿qué te ha pasado?”

Estamos en la oficina, comienza a propagarse la canción de circo del video. Va saltando de PC en PC (estamos en una agencia de publi sin Macs, ¿vale?)

Y, sin darte cuenta, el poder de las redes sociales ya te ha hecho suyo. Te has pasado al lado oscuro. Esa tarde eres incapaz de hacer nada más que seguimiento del tema. Ni tú quieres dejarlo, ni tus “amigos” en tus redes sociales te dejan…

Miles de opiniones, que son meras versiones de dos ejes principales:

  1. ERROR!!!!
  2. CAMPAÑÓN!!!

Y, queridos míos, ¡hay que posicionarse!

Por si alguien necesita datos para hacerlo: (vía: http://santidelaflor.visibli.com/share/99xAL5)

–       Más de un millón de visualizaciones

–       800.000 páginas de resultados en Google

–       Trending Topic nacional durante dos días seguidos

–       Desde la marca han optado por la vía del silencio

Con esta información aparentemente estamos hablando de un éxito de campaña. ¿Qué marca no desea que sin poner más pasta que la de producir un vídeo, además sin demasiada postproducción, se viralice de forma cósmica? Correcto, pero, ¿qué pasas si todos esos comentarios son extremadamente negativos? Estamos consiguiendo que se hable de nosotros, pero ¿a costa de qué?

Nos pasamos años construyendo una imagen de marca sólida, conseguimos posicionarnos como una marca de prestigio. Igual ya tenemos ese punto rebelde chic, porque somos un producto caro, no todo el mundo puede comprarnos, pero aun así, nos respetan. En el fondo, molamos, somos exclusivos. Somos ese nombre que siempre sale en la lista de invitados de todas las fiestas. Años y años nos ha llevado lograr eso. Y, de repente, cogemos todo eso que hemos construido,  lo hacemos una bolita, le escupimos encima, le pegamos un par de mocos (de los verdes, por favor) y lo tiramos por el retrete, no después de haber defecado encima (no fuera que hubiera partes intactas).

Después de haber estudiado publicidad me doy cuenta de que no hace falta hacerlo para darse cuenta de que a veces, no es bueno que hablen de ti, aunque sea mal. Igual hay personas que disfrutan con eso. Algún tipo de enfermedad oculta que te lleva incluso a excitarte cuando te insultan… pero, una marca como Loewe… por mucho que quiera rejuvenecer su target, dudo que quisiera eso.

Es como ser la niña buena del pueblo. Tener una reputación impecable. Labrarte tu día a día a base de respeto e incluso un poco de admiración… y de repente coger un día, desnudarte y abrirte de piernas en medio de la plaza del pueblo. Ahí abres la veda.

Entonces sólo me queda plantear las tres conclusiones a las que he llegado, a cada cual peor:

1-      Se les ha ido de las manos: trabajar en moda es complicado, muchas veces te hace perder el sentido de la realidad y acabas creyendo que sectores muy nicho, como los hijos modernos de los pijos de la “high”, que son súper blogueros y súper molones, son el nuevo referente. Y, oh vaya! Me olvido de que el mundo es más grande de lo que ven mis ojos, no me doy cuenta de que aunque esas personas tengan seguidores, hay muchísimos más millones de personas el mundo. Que el mundo no son ellos. Por lo que me crezco, y hago un video pensando que gustará. Y punto. Y entonces la realidad me sacude de frente y me hace ver, que esas personas que salen en el video dan una imagen lamentable, no saben hablar, son surrealistas, no gustan y encima me han hecho que me abra de piernas en medio de la plaza del pueblo. Como dirían en Twitter: #epicfail.

2-       Era una broma: sé que lo que tengo entre manos es material explosivo. Yo Loewe, escojo a unos personajillos para hacer ver que me he vuelto loco por sacar un video así que no encaja conmigo y que hará que la gente hable de mi pensado que he perdido la cabeza. El precio que pago es escaso: me rio de unos niñatos modernos, es más me descojono de ellos sin que lo sepan. Les hago creer que molan, que son la nueva imagen de Loewe y al cabo de unos días confieso que era coña, y saco mi campaña convencional, con mi imagen de toda la vida, que tendrá muchísimas visitas para contrarrestar el alud de críticas a los “modernos” estos, todos querrán verlo.

Pues querido Loewe, aunque esta sería la opción que más me tranquilizaría, porque me demostraría que el mundo no ha perdido la cabeza, del todo, (aunque pasarías a ser muy malvado) simplemente me asusta que no sea la que habéis escogido. Muchos días esperando y no reaccionáis.

3-      Es lo que querían conseguir: si lo que querían conseguir es que se mega viralizara y hubiese polémica alrededor de su marca, esta opción es la que más me asusta y la que directamente provoca que quiera pararme, bajarme del mundo deseando que éste reaccione y se pare también. ¿Hasta dónde estamos llegando? ¿Nos hemos vuelto locos?¿ vendemos nuestra esencia por un click? Por un twit? Que se hable de nosotros, que se hable, que nos insulten, que nos griten, que nos pisoteen, que se caguen en nosotros, que me encanta!! Me pone! Seguid! vamos! Soy Trending Topic!! Jodeos!! Mirad como molo! Me excito a  mi mismo de ver como me odian como hablan de mí. El mundo se paraliza a mis pies.

PAUSA POR FAVOR!!!! ¿Pero qué es esto? ¿De verdad? De verdad queríais que mordiéramos el anzuelo? (técnica del linkbaiting, como he leído por ahí) qué anzuelo? El anzuelo de creer que vuestra marca se RIE DE MI CARA!?!?!? No entiendes que así me vas a caer aún peor!¿?!? En serio hay estrategias de marketing pensadas para reírte de la gente?

Y luego me dicen que Risto Mejide ha dicho que ojalá una campaña como esta fuera obra suya. Y ahí ya, se me cae el mundo a los pies. ¿En serio Risto? Si hemos llegado a este extremo en publicidad, en que sólo importa ser visto, sin valores, sin humanidad, sin respeto a nada ni nadie, todo por los TT, todo vale, hasta cargarme una marca, mi marca, por conseguir una fama efímera de tres días, dos semanas… entonces yo aquí pulso la pausa.

Correcto, no es nada nuevo, la publicidad es desalmada, pero desde que el mundo online ha cogido carrerilla, parece que ya no hay límites. Y sinceramente, este juego ya no me gusta.

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